Hoy, por algún motivo, me venía
a la mente un pensamiento sobre el cristianismo. Sin entrar en las múltiples
ramas del mismo, centrándome en el cristianismo más elemental, aquel que va
sobre cristo y sobre lo que se cuenta en el nuevo testamento. Y sobre éste me
lleva a algo que siempre he pensado y que, quizás por eso, aún tengo en mente
¿por qué es tan importante el antiguo testamento?
Me dirán que es el trasfondo de
la religión cristiana, que es de donde surge, que es la religión de Cristo y es
el mesías del judaísmo, hasta ahí guay. ¿Trasfondo histórico? Lo acepto. Que
hablen y lean el antiguo testamento como historia pero no que siga siendo parte
de la religión cristiana.
Porque Cristo es el primero que
rompe con la religión judía. Rompe con ese dogmatismo cerrado pudiendo hacer
actividad en días sagrados, juntándose con pecadores. Reduce los mandamientos
de diez a dos básicos. Cambia la idea de un solo pueblo elegido haciendo la
idea de dios universal para todos y, de camino, cambia a un dios que castiga
por un dios que es amor y perdón.
¿Por qué entonces, siendo tan
diferentes, se sigue usando el antiguo testamento para dar misas y como parte
de la religión cristiana?
Al final es todo muy sencillo, y
triste. La religión sirve para controlar a la masa, para tenerla a su merced. Y
no hay nada como el miedo para controlarla, promesas de una vida mejor mientras
permanezcan obedientes. Sueños de que el dios único está con ellos para que se
sientan seguros en un mundo que no comprenden y que, por supuesto, la religión
no les va a enseñar.
Con una mano se enseña el libre
albedrío que nos ofrece dios mientras que con la otra se nos enseña un dios que
juzga, condena y castiga a los infieles. Y al final, la base de todo, es el
miedo a lo desconocido.
“y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres” Juan 8, 32
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